Reflexiones

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Este corto forma parte de una serie de vídeos llamada “The Collaboration Project”, una interesante iniciativa de los Youtbers JacksGap (Jack Harries y su hermano Finn Harries). Respondiendo a una pregunta lanzada a sus suscriptores vía Skype, recogen todas las respuestas de sus fans y montan piezas tan chulas como la que acabas de ver.

Es con vídeos como éste cuando te das cuenta de cuánta gente hay ahí fuera, lo diferentes que somos entre todos, y lo iguales que somos al mismo tiempo. Y es que, debajo de nuestras apariencias, razas, religiones, opiniones políticas, orientación sexual… todos sentimos igual, todos necesitamos igual, todos queremos y tememos las mismas cosas…

Os dejo dos vídeos más de esta colección. Espero que os hagan pensar. Y que si lo hacen, los compartáis.

Hasta pronto,

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Reflexiones

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Se acerca el verano, y con él las terracitas, los primeros baños en la piscina, los atardeceres en la playa… ¿A quién no le gusta esta época del año? Estoy seguro de que en las últimas semanas te ha empezado a mejorar el ánimo, ver que el sol te sigue esperando cuando sales del trabajo, o la universidad, como diciéndote “¿qué hacemos hoy?”, y tú con ganas de aprovechar cada minuto antes de llegar a casa.

El verano es, sin duda, una de las mejores estaciones del año. Especialmente cuando tienes vacaciones para disfrutarlo. Y que lo admita un chico del norte, enamorado de la lluvia y el frío… Las cosas como son, yo también disfruto del verano. Pero ahora que empezamos a exponer nuestra piel al sol, esa piel que ha estado como “escondida” durante todos estos meses, este chico del norte es precavido y no le gusta eso de correr riesgos.

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Hace unas semanas conversaba con unos amigos, explicándoles lo importante que es utilizar protección solar adecuada. Sí, desde que trabajo en una empresa cosmética, mis amigos se lo pasan genial cada vez que trato de educarles. Estuvimos hablando de las burradas que hacemos los jóvenes, utilizar cremas de muy baja protección (en los últimos años, yo he utilizado cremas de SPF 15 o incluso SPF 8), y qué decir de esos aceites bronceadores que utilizan algunas amigas… No sabemos lo que nos estamos haciendo.

Pues bien, en mi tarea evangelizadora, traté de explicarles que en nuestro día a día (desde ya, Mayo, sin esperar a verano) deberíamos utilizar protectores con SPF 30, y cuando empecemos a ir a la playa cambiarlos por un SPF 50. «Pero, eso es una locura, nunca me pondré moreno con SPF 50», me decía alguno. Y es que, para mis amigos (y para mí hasta hace unos meses) a mayor SPF menor bronceado, yo al menos estaba completamente convencido de eso. Y, por desgracia, la mayoría de mis amigos lo siguen creyendo…

First things first, empecemos desmintiendo este falso mito. El SPF (sun protecting factor, o factor de protector solar) no tiene NADA que ver con lo moreno que te pones o dejas de poner, no al menos directamente. El SPF es más bien una medida de tiempo: indica cuánto tiempo más nos protege ese fotoprotector frente a los daños del sol. Una piel, sin ningún tipo de protección, tarda en quemarse aproximadamente unos 15 minutos; el SPF multiplica ese tiempo, lo ralentiza. Así, utilizando una fotoprotector con SPF 10, nuestra piel tarda 10 x 15 (150) minutos en quemarse. ¿Y utilizando un SPF 50? Haz el cálculo.

En este sentido, y en contra de lo que muchos pensamos, no dejas de ponerte moreno por utilizar SPF 50, sino que puedes estar “tranquilo” durante más tiempo, que tu piel estará protegida. Eso sí, tendrás que reaplicar el fotoprotector pasadas unas horas (y especialmente después de cada baño). Qué, ¿no me crees? Si quieres, puedes leerlo en Wikipedia.

Ahora en serio, a todos nos gusta el sol, pero es importante protegerse. De acuerdo con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), debido a la disminución de la capa de ozono y las modas del bronceado, cada año se detectan más de 2.000.000 de nuevos casos de cáncer de piel en el mundo. En España, las cifras no pasan desapercibidas: el crecimiento es constante, entre 2008 y 2012 se ha pasado de 3.600 a 5.000 casos. El Melanoma es, aunque de los menos frecuentes, el más peligroso de los casos de cáncer de piel, y se espera que se dupliquen los casos de Melanoma en los próximos 20 años. Vamos, que no es moco de pavo.

Pero, no todo son malas noticias. ¿Sabías que el 90% de los casos de cáncer de piel se curan si se detectan a tiempo? Con este potente mensaje arranca la campaña de concienciación y prevención del daño solar de La Roche-Posay. Con una web específica para la campaña, una sección con contenido médico e incluso un autobús educativo que recorrerá +70 ciudades este verano, el objetivo de esta campaña es concienciar a los ciudadanos de los riesgos de una exposición sin protección. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo el vídeo:

Cuando enseño este vídeo a mis amigos, muchos me dicen «¡Qué vídeo más chulo!»«¡Cómo mola la campaña!». Pero algunos también me preguntan «Oye, el vídeo está muy bien, pero ¿qué significa eso de ser SkinChecker?».

Pues bien, tal y como yo lo entiendo, ser SkinChecker significa ser alguien que se preocupa por su piel. Más allá, no sólo por su piel, sino por la de los que más quiere. Ser SkinChecker significa ser proactivo, y buscar información, y compartirla. Ser SkinChecker significa revisar tus lunares al menos una vez al año, especialmente aquellos que no vemos a diario, como los de la tripa, espalda, palma de las manos y planta de los pies.

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Ser SkinChecker significa ser consciente de los beneficios y los riesgos del sol, y protegerse. Ser Skinchecker significa disfrutar del verano sin riesgos, porque en realidad no merece la pena correr riesgos. Dentro de 40 años, cuando tu piel esté seca, arrugada, con manchas (y ojalá se quede sólo en eso), no recordarás lo bronceado que salías en las fotos de aquel verano, sino que te arrepentirás de no haber utilizado la protección adecuada a tiempo. O quizás no sea necesario.

Ser SkinChecker, al fin y al cabo, significa no llegar a esa situación, no hacer el primo. La protección es la mejor prevención. Este año, disfruta de un verano sin riesgos. Este verano, #hazteSkinChecker.

Empieza el calor y el Sol pega fuerte☀️ Hazte #hazteskinchecker protegete y cuida tu piel! @larocheposay_es Una foto publicada por Soraya Arnelas (@soraya82) el

Únete al movimiento #HAZTESKINCHECKER con @larocheposay_es y únete al movimiento!! Revisa tus lunares!! #normaparalavida

Una foto publicada por Sigueme en Mi Blog De Mujerhoy (@normaruizita) el

Y tú, ¿cómo te proteges del sol? ¿Conocías ya esta campaña? Si te ha gustado el post, ayúdanos a difundir el vídeo. Y si además quieres conseguir un par de muestras de fotoprotector solar (completamente gratis), #hazteSkinChecker haciendo click aquí.

Que tengas buena semana.

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Reflexiones

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« Esperar. Y esperar.

Como si la felicidad fuera una suerte o destino.

Pero, ¿por qué esperar a que la felicidad te llegue, cuando es algo que nosotros elegimos?

Agárrala fuerte, moldéala con tus manos, descubre como la felicidad crece con los amigos.

Tus manos pueden mover el mundo con su ritmo

y hacer que todos bailen, y aplaudan, y muevan sus pies.

Pueden sacar una sonrisa o hacer fruncir el ceño,

darte fuerza, o quitártela y bajarte el ánimo.

Comparte una sonrisa, comparte una lágrima,

grita por la victoria o vence todos tus miedos.

La felicidad puede ser cualquier cosa cuando tú así la forjas.

Elige la felicidad.

Y las preocupaciones, opiniones, odio y duda.

Hay suficiente para todos, no cuesta demasiado.

Es contagioso,

infecta a quien quiera que con ella tocas.

La felicidad llega a aquellos que la esperan,

por supuesto, pero…

y tú, ¿a qué estás esperando? »

– Choose happiness, Coca Cola commercial 2015 –

Que tengas buena semana.

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Reflexiones

No estás preparado... ¿o sí?

Es cierto, llevo mucho tiempo sin escribir en el blog.

Viajes, cambio de trabajo, de país… no son excusas válidas. Hace algo más de un año me comprometí a esta aventura, y creo que me he sentado durante demasiado tiempo en este camino. Las cosas, o se hacen bien, o no se hacen. Pero ya he retomado fuerzas, ya me he levantado. Y espero no pararme en un tiempo.

Hace poco leí un poema que me inspiró a volver a escribir en el blog:

«If it doesn’t come bursting out of you
in spite of everything,
don’t do it.
Unless it comes unasked out of your heart
and your mind and your mouth and your gut,
don’t do it.
If you have to sit for hours staring at your computer screen
or hunched over your typewriter searching for words,
don’t do it.
If you’re doing it for the money, or fame,
don’t do it.
If you’re doing it because you want women in your bed,
don’t do it.
If you have to sit there and rewrite it again and again,
don’t do it.
If it’s hard work just thinking about doing it,
don’t do it.
If you’re trying to write like somebody else,
forget about it.
If you have to wait for it to roar out of you,
then wait patiently.
If it never does roar out of you,
do something else.
If you first have to read it to your wife,
or your girlfriend, or your boyfriend,
or your parents, or to anybody at all,
you’re not ready.
Don’t be like so many writers,
don’t be like so many thousands of people who call themselves writers,
don’t be dull and boring and pretentious,
don’t be consumed with self-love.
The libraries of the world have yawned themselves to sleep over your kind,
don’t add to that,
don’t do it.
Unless it comes out of your soul like a rocket,
unless being still would drive you to madness or suicide or murder,
don’t do it.
Unless the sun inside you is burning your gut,
don’t do it.
When it is truly time
and if you have been chosen,
it will do it by itself,
and it will keep on doing it,
until you die or it dies in you.
There is no other way.
And there never was.»
(Charles Bukowski – So, you want to be a writer)

Espero que este texto te inspire a ti también. A escribir, a diseñar, a crear. A aquello que sea lo que haces. A aquello que sea que te apasiona. Si eres empresario, cocinero, taxista, estudiante. O si aún estás buscando tu camino.

Y que lo compartas. Porque, a veces, todos necesitamos un poco de inspiración.

Que tengas buena semana.

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Reflexiones

3 cosas que aprendí en 2014

Qué te voy a contar, estamos en esas fechas… Reencuentros, celebraciones, turrones, regalos.. Y frío, mucho frío. ¿Qué está pasando en esta ciudad? Una vez más, el año llega a su fin y todavía me pregunto cómo ha pasado tan rápido el tiempo. Hace unos meses estaba haciendo las maletas para cruzar el charco y de nuevo con las maletas sin deshacer para un nuevo destino.

Maletas, podría resumir mi año con la palabra “maletas”. Y aviones, cambios de hogar. Mudanzas, adaptarse a nuevos destinos, coge el abrigo que hace frío, no te olvides de los papeles del viaje. Y buscar piso, desesperarse, y tener suerte. «Hola, me llamo fulanito, soy el nuevo becario». Y al de seis meses, otro cambio. Londres, Nueva York, otra vez Londres. Y ahora a Madrid. «Hola, me llamo…».

A falta de unas horas para las campanadas y la entrada en el 2015, mientras algunos celebran en la calle y se toman una copita (o dos), a otros nos gusta revisar el año. Es una tradición, como los que hacen su lista de propósitos. En mi caso, este año paso de propósitos (nunca los cumplo, es una pérdida de tiempo). Pero sí que me gusta mirar atrás, ver el camino recorrido, pensar qué cosas he aprendido, y sobre qué cosas (¿errores?) debería aprender. Y es que, a toro pasado, todo se ve más claro, ¿no?

El 2014 ha sido, sin duda, un año de crecimiento, personal y profesional. He aprendido mucho, he conocido a gente que me ha enseñado mucho, pero si tuviera que quedarme sólo con tres cosas…

1. Todo pasa por algo

En mi último año de carrera, yo tenía más o menos claro que encontraría trabajo antes de licenciarme. Es cierto que no era el mejor del curso, pero había sido bastante activo en mi tiempo libre y tenía un buen currículum. Sin embargo, al volver de erasmus me encontré con una situación algo más “compleja” a la esperada y no pude encontrar nada (de lo que yo quería) antes de terminar la universidad.

¿Chasco? Puede. Pero ahora que lo pienso, si hubiera tenido trabajo antes de licenciarme, probablemente no hubiera pasado uno de los mejores veranos de mi vida de voluntario en Guatemala, ni hubiera ido “a la aventura” a Londres con algunos de mis mejores amigos, ni hubiera terminado organizando eventos para importantes multinacionales en la Gran Manzana. Posiblemente hubiera vivido otras experiencias, y puede que hubieran sido incluso mejores. Pero, a día de hoy, no cambio lo vivido por nada en el mundo. Y es que todo pasa por algo.

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(Imagen: http://flickr.com)

Cuando alguno de mis amigos me comenta que está desanimado porque no le ha salido ese trabajo, que le ha dejado la pareja, que tiene miedo de que no le den esa beca para el Máster, siempre les digo lo mismo: todo pasa por algo. Es cierto que es difícil ser optimista cuando las cosas no salen según lo planeado, y es verdad que hasta que no ocurre algo no te das cuenta de por qué no pasó antes. Pero en ese caso lo que necesitas es perspectiva, ver las cosas desde otro ángulo, hablar con gente de fuera, confiar en que viene algo mejor.

Las experiencias que vivimos, la gente que conocemos en el camino, ese jefe que no te caía tan bien o la señora con la que hablaste el otro día en el metro. Contactos, no dejes de hacer contactos. En España se habla mucho de “enchufes” y no me gusta nada esa palabra. Haz contactos, donde puedas. Ayuda a esa persona si tienes la oportunidad, aunque no haya nada para ti a cambio, nunca sabes a quién te vas a volver a encontrar. Ni dónde vas a estar dentro de un año. Créeme, ni te imaginas todo lo que puede pasar en un año.

Quizás es por mis creencias religiosas, o porque tengo fe ciega en el destino, pero te puedo asegurar que no existen las coincidencias, que todo pasa por algo… Y hasta que ocurre, estamos “en camino”, ya casi llegando.

2. No olvides de dónde vienes

En ocasiones nos toca empezar nuevas aventuras, enfrentarnos a nuevos retos. Y a veces sentimos que no estamos preparados, que no vamos a dar la talla, que todo esto nos viene muy grande. Y quizás sea cierto. Pero, ¿te puedo contar un secreto? En realidad, nunca empiezas desde cero.

Tú, hoy, eres quien eres gracias a tu familia y tus amigos. Tu personalidad la definen las experiencias que añades a tu mochila, las decisiones que tomas cada día, la gente que conoces en el camino. Y aunque en el momento no te des cuenta, aunque tengas miedo de hacerlo mal, sabes mucho más de lo que crees saber. Sólo hace falta poner un par de… motivos sobre la mesa, e intentarlo.

Y mira, si te confundes, no pasa nada. Así se aprende, ¿no? Ya, bueno, pero es que a nadie le gusta equivocarse… Pues sí, es cierto. A nadie le gusta. Pero a veces pasa. Y en ese momento puedes hacer dos cosas, mirar hacia otro lado o reconocer tu fallo, disculparte y poner todo lo que esté de tu parte para solucionarlo. Y posiblemente aprendas de ello.

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(Imagen: http://flickr.com)

Cuando vives fuera de casa una temporada te das cuenta de esto. Conoces gente nueva, culturas diferentes que a veces no tienen nada que ver contigo. Te ves en situaciones en las que no sabes cómo actuar, te gustaría poder darle al pause y pedir el comodín del público. Pero resulta que ni hay comodín ni hay público, estás sólo ante el peligro. Y en esos momentos es importante recordar de dónde vienes. Si has sobrevivido a tantas caídas, ¿por qué no ibas a hacerlo ahora?

Es cuestión de actitud. Tus valores, tu forma de pensar, la manera en la que respondes a situaciones complejas… a cada paso que das, aprendes algo nuevo, tan sólo tienes que confiar en ti mismo. Y, ante todo, no olvidar de dónde vienes. Es cierto que no todo el mundo tiene la suerte de nacer en Bilbao, pero el sentimiento… ya me entiendes.

3. Por último, lo más importante…

Ha sido un año de no parar, de conocer gente nueva, de despedirme demasiado. Y de reencontrarme, me encantan los reencuentros. Pero en ocasiones, cuando vas corriendo, no te das cuenta de lo que más importante.

Era mediados de verano, mi amigo y yo estábamos sentados en la hierba mirando las estrellas, hablando de lo rápido que pasa el tiempo, de nuestros sueños de la infancia y de lo que nos deparaba el futuro. Yo, con mis dudas, como siempre. Él, también. Porque todos tenemos dudas, todos nos bloqueamos. Yo estaba a punto de tomar una decisión que marcaría los próximos 2-3 años de mi vida, sin saber que hacer, con miedo al compromiso.

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(Imagen: http://wallpapervortex.com)

Existe un proverbio inglés, me dijo, algo así como «the world is your oyster». Significa que el mundo, por muy grande que sea, cabe en la palma de tu mano. En esta vida puedes proponerte cualquier cosa, que si lo intentas podrás conseguirlo. Llegarás tan lejos como quieras, tardarás más o menos, será complicado, pero no hay nada imposible. Porque el mundo está en tu mano.

Suena idílico, muy de película, pero resulta que es cierto. Si miro atrás, no sólo 12 meses si no los últimos 24 años, creo haber conseguido casi todo lo que me he propuesto. Quería estudiar una buena carrera, trabajar en el extranjero, vivir en Londres, y en Nueva York, quería viajar por el mundo, conocer culturas diferentes, trabajar en una multinacional, montar mi propia empresa. Aún me faltan algunas, pero todo es ponerse. Y, una vez las tache de mi lista, añadir nuevos retos. Porque la vida va de eso, de retos.

Pero la vida no es tan fácil. Tienes que trabajar. Y formar una familia. Y necesitas dinero. Cualquier cosa se compra con dinero. Quizás lo de ser Bohemio no es tan fácil, quizás tengas que sacarte la idea de la cabeza de una vez. O quizás no. Quizás puedas fijarte objetivos (el mío, viajar, llegar a los lugares más recónditos del mundo), y poner todo lo que esté a tu alcance para lograrlos (¿trabajar para viajar? ¿o trabajar viajando?).

Si no lo has conseguido es porque aún no lo has intentado. Y es que si algo he aprendido este año es que todo ocurre por algo, que es importante no olvidar de dónde venimos pero, sobre todo, que

… el mundo está en tu mano.

Mis mejores deseos para el 2015.

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Reflexiones

Yo cambiaré el mundo

Es cierto, tengo el blog un poco olvidado, y algunos no dejáis de recordármelo… Supongo que tenéis razón.

La última entrada publicada (y digo “publicada”, porque tengo varios borradores pendientes de revisión) es de Enero, hace casi 5 meses! Yo que en mis propósitos de nuevo año me prometía que iba a escribir más… Sí, todos lo sabíamos, son propósitos que rara vez se cumplen.. aun así, merecía la pena intentarlo =)

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(Imagen: http://someecards.com)

Excusas a parte, y ya no me quedan muchas, la única opción era coger el ordenador y proponerme sacar una entrada hoy mismo. Así que aquí estoy, todavía en pijama, en mi apartamento en el Upper East Side de Manhattan. He tardado 5 minutos en escribir esa frase. ¿Cómo decirlo sin que suene.. no sé, raro? Han pasado varios meses desde la última entrada del blog, muchas aventuras y muchos aviones de por medio, y algunos puede que no tengáis ni idea de qué ha sido de mi vida, por dónde me dejo ver estos días y cuáles son mis planes de futuro. Bueno, de eso último no hay mucho. Pero ahí va un breve resumen.

Tras terminar la carrera en Junio 2013, me marché dos meses de voluntariado a Guatemala con uno de mis mejores amigos a vivir con la que hoy considero mi segunda familia. En Septiembre, tras descartar (o más bien, postponer) la idea de marcharme a la India, empecé unas prácticas en una startup en Londres (Pickevent, os recomiendo que le echéis un ojo y os creéis un perfil). Fueron seis intensos meses en los que aprendí mucho, superé los que yo creían eran mis límites, tuve grandes responsabilidades (con sus éxitos y alguno que no fue tan exitoso) pero sobre todo entendí muchas cosas, no sobre la empresa sino sobre mi vida, sobre lo que quiero y no quiero, cosas que compartiré (hopefully) próximamente en el blog.

A finales de marzo hice las maletas y me vine a Estados Unidos. Hace un par de años hice un curso de verano en la New York University, donde conocí al que hoy es mi jefe. De Events Manager he pasado a Production Assistant (el becario) en una de las principales agencias de eventos de la Gran Manzana. En los dos meses que llevo en la empresa he sido parte de los equipos que han producido eventos para 1500 personas en la Estatua de la Libertad, he visto como una nave industrial de Brooklyn se convertía en una gran fiesta de lanzamiento en cuestión de días, fiestas privadas de modelos y varias caras conocidas. Algo que NUNCA hubiera imaginado, sin duda, algo que no figuraba en la lista de salidas profesionales de mi carrera. Pero la vida es eso, una sucesión de eventos inesperados, trenes a los que te subes o que dejas pasar (y te llevan, más tarde, a otras oportunidades).

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(Imagen: http://flickr.com)

Hace un par de semanas volví a España para mi Graduación (la Investidura, así lo llaman). Un año más tarde, sí, no preguntes. Un intenso fin de semana en el que más de la mitad del tiempo lo pasé volando, pero mereció la pena poder ver a mi familia, amigos, antiguos compañeros de clase (y a “los de siempre” gracias a una breve escala en Londres). En mi empresa estaban más emocionados que yo, ‘congrats for your graduation!’  me decían, ‘it´s gonna be a big day!’. No saben que fuera de América no tiramos los gorritos al aire ni tenemos grandes discursos de graduación. Pero el nuestro me gustó. Tuvo momentos emotivos, alguna carcajada también. Muchas referencias a películas y canciones que la mayoría conocemos. Bonitas palabras, que terminaban con el siguiente párrafo:

«(…) Sólo me queda deciros que salgáis ahí fuera, que os comáis el mundo, que seáis felices, y que busquéis la forma de compatibilizar esa felicidad con la decencia, que preguntéis siempre a vuestra conciencia antes que al mercado. Aquí os esperaremos siempre, volved cuando necesitéis nuestra ayuda; venid también para ayudarnos, para enseñarnos lo que habéis aprendido, para compartir con los nuevos cachorros vuestras experiencias y vuestro conocimiento. Tenéis las herramientas, haced buen uso de ellas, construid un mundo mejor que el que os hemos dejado. Haced que nos sintamos orgullosos de haber participado en vuestro proceso de crecimiento, dadnos la oportunidad de decir, “sí, a ese, a esa, le di clase yo”. Y, como decía el sargento de aquella serie de televisión, “tened cuidado ahí fuera”.»

Universidad de Deusto

(Imagen: Fotografía de Imanol Imatz)

En este blog, en diferentes entradas, he mencionado varios discursos de graduación, como el de Steve Jobs en Stanford o el de Tim Minchin en The University of West Australia. Sabias palabras que puede que algunos no compartáis, pero yo al menos yo encuentro inspiradoras. Hoy quiero compartir otro discurso con vosotros, uno que mi hermano me recomendó hace un par de días. Un SEAL de la US Navy comparte su experiencia de entrenamiento militar y da 10 consejos a los recién graduados. Ahí van esos consejos (en inglés):

If you want to change the world..

  1. start by making your bed
  2. find someone that helps you paddle
  3. measure a person by the size of their hearts, not by the size of their flippers
  4. get over being a sugar cookie and keep moving forward
  5. don´t be afraid of the circuses
  6. sometimes you have to slide down the obstacles head first
  7. don´t back down from the sharks
  8. be your very best in the darkest moments
  9. start singing when you´re up to your neck in mud
  10. don´t ever, ever ring the bell

Y aquí el vídeo original (20 minutos que seguro tienes, merece la pena):

«Si quieres cambiar al mundo, comienza por una tarea sencilla cada día. Encuentra a alguien que te ayude a lo largo de tu vida. Respeta a las personas. Sé consciente de que la vida no es justa y fallarás a menudo, pero si corres algunos riesgos, te pones en pie en los momentos más difíciles, te enfrentas a los que abusan de poder, ayudas a los oprimidos y nunca nunca tiras la toalla… Si haces todo esto, la próxima generación, y las que vienen después, vivirán en un mundo mucho mejor al que tenemos hoy, y lo que empezó hoy aquí habrá cambiado el mundo a mejor.»

Porque sólo los que están suficientemente locos para creer que pueden cambiar el mundo lo acaban haciendo.

Me gustaría terminar este post con una canción. Ya sabes cómo funciona esto, si te ha gustado compártelo con tus amigos: un tweet, un like, un share.. todo cuenta, todos somos un poco bohemios. ¡Que tengas un gran día!

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Reflexiones

Propósitos de nuevo año

En el último post compartí con vosotros la historia de Laura, una amiga que se encontraba en uno de esos momentos de la vida en los que te cuestionas las cosas, buscas respuestas, no sabes muy bien dónde ir. Algunos de vosotros os sentisteis identificados con ella, y varios incluso me preguntasteis si por fin había encontrado su camino, si sabía ya lo que quería hacer.

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(Imagen: http://kellygolightly.com/the-hitchhikers-guide-to-stripes/)

Pues bien, hace poco quedamos para tomar un café. Estuvimos charlando, riéndonos de lo que en su día parecían grandes problemas y que después resultaron ser nada más que pequeños baches; esos que aprovechas para agacharte, atarte bien los cordones de los zapatos y tirar hacia adelante como si nada hubiera pasado. Recordamos nuestros primeros días de universidad, las mejores fiestas, las peores resacas, las eternas tardes en la biblioteca, los proyectos compartidos, nuestros planes de futuro…

Recordamos también nuestro año que estaba a punto de terminar. El mío había sido especialmente bueno. Lo comencé recién llegado de Finlandia, algo deprimido porque echaba de menos el frío nórdico (y, sobre todo, a la gente que conocí en el camino). Creo que todos los que estuvimos de Erasmus volvimos algo cambiados, con una mentalidad más abierta, con ganas de aventura y de aprovechar la vuelta para repostar y continuar el viaje.

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Poco después de llegar, y tras cinco inolvidables años como monitor, mis chavales por fin se confirmaron…

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… renuncié a un viaje a Cuba a cambio de una experiencia única en la final del concurso de KPMG

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… terminé el curso (¡y la carrera!) con gente increíble a la que nunca olvidaré…

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… y comencé mi aventura en Guatemala, de la mano de un gran amigo, en el que sería sin duda uno de los mejores veranos de mi vida…

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… para continuar (tras el verano) esa aventura en tierras inglesas, trabajando en una startup, sin alejarme mucho de mis amigos de siempre y conociendo a gente nueva que parecía haber llegado para quedarse…

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En cuanto a Laura, ella ya sabe hacia dónde quiere ir. Ahora tan sólo necesita un plan. Y es que éstas son las fechas en las que todos tomamos papel y boli y creamos nuestro propio plan para el nuevo año, una hoja de ruta, ese listado de objetivos que rara vez cumplimos, como eso de “comer sano”, “hacer deporte”… Seguro que alguna vez has hecho uno, ¿verdad?

Laura lo ha hecho, y me ha dicho que para este nuevo año quiere:

  • Viajar; ya sea por ocio o por trabajo, por voluntad o necesidad, quiere viajar.
  • Dormir, quedarse hasta tarde los domingos por la mañana, y algún lunes también.
  • Ir más al cine, comer palomitas, reírse a carcajadas, llorar cuando toque.
  • Entrar en museos, hablar con desconocidos, pasar horas mirando la misma obra.
  • Visitar a sus abuelos, preguntarles por su pasado, simplemente escuchar.
  • Enamorarse. Y desenamorarse. Y lo que surja.
  • Comer. Pero comer bien, sin preocuparse. Que comiendo también se disfruta.
  • Escribir. Ya sea cartas, notas, un blog… Dice que yo debería escribir más. Tiene razón.
  • Tener razón. Y equivocarse. Porque quien se equivoca es porque prueba. Y aprende.
  • Aprender. Y enseñar. Compartir conocimiento. Seguir aprendiendo.

Yo creo que son unos objetivos un poco ambiciosos; demasiado para tan poco tiempo, ¿no? Ojalá las semanas tuviesen un día más, así podríamos hacer más cosas. ¿Qué opinas? ¿Te imaginas semanas de ocho días? Sería… sería extraño… pero sería la leche, ¿te imaginas? ¿Qué harías si tus semanas tuvieran un día más?

Si nuestras semanas tuvieran un día “extra”, probablemente haríamos planes, arreglaríamos cosas, terminaríamos las tareas pendientes, o prepararíamos las que queremos empezar al día siguiente… Si tuviéramos un día más, seguramente no lo aprovecharíamos, sino que lo utilizaríamos pensando en cómo aprovechar el día siguiente. Pero, ¿tiene esto sentido? ¿Estaríamos realmente disfrutando de ese “regalo”, ese día que no teníamos ayer? O, visto de otra forma, ¿si no tuviéramos ese día extra? ¿Si éste fuera nuestro último día?

Puede que, en este punto, pienses que ya he caído en uno de esos tópicos, esas cosas sobre las que todo el mundo escribe pero nadie realmente conoce. Vive el momento, no te arrepientas de lo que hiciste sino de lo que dejaste sin hacer… Puede que tengas razón, puede que esté cayendo en un tópico, pero lo que tú hagas con el nuevo año estará en tus manos, yo te puedo decir lo que haré yo con el mío.

Haz planes, si quieres. O no los hagas. Pero actúa, arriésgate, prueba. Y si no sale como esperabas, entonces prueba otra cosa. Di lo que piensas, aunque alguien se enfade contigo. Sabrán lo que sientes, algunos lo entenderán, otros (pocos) lo compartirán. Y habrá merecido la pena.

Da las gracias. Saluda. Di “hasta pronto”. No digas “adiós”, nunca realmente es un adiós. Nunca, ni tampoco en esos casos. Siempre nos volvemos a ver. Sonríe. Da las gracias. Lo he dicho dos veces, lo sé, y aunque lo diga tres veces será lo más complicado de hacer. Da las gracias.

Equivócate. Si algo te deseo para el nuevo año, no es ni amor, ni paz, ni salud ni riqueza. Claro que te las deseo, pero preferiría que te equivoques. Equivocarse es bueno, significaría que has hecho todo lo anterior. Y, lo más seguro, es que no haya sido para tanto. Hace poco leí un texto que quería compartir contigo:

“I hope that in this year to come, you make mistakes.

Because if you are making mistakes, then you are making new things, trying new things, learning, living, pushing yourself, changing yourself, changing your world. You’re doing things you’ve never done before, and more importantly, you’re Doing Something.

So that’s my wish for you, and all of us, and my wish for myself. Make New Mistakes. Make glorious, amazing mistakes. Make mistakes nobody’s ever made before. Don’t freeze, don’t stop, don’t worry that it isn’t good enough, or it isn’t perfect, whatever it is: art, or love, or work or family or life.

Whatever it is you’re scared of doing, Do it.

Make your mistakes, next year and forever.” 

– Neil Gaiman – 

No te puedo decir mucho más, ahora te toca a ti. Si vas a hacer tu lista de propósitos para el nuevo año, piensa en lo que quieres hacer, y piensa en lo que realmente vas a hacer. Y si no lo cumples, no te preocupes, que sea porque has hecho otras cosas. Yo ya sabes lo que te deseo para el nuevo año, que te equivoques, y que lo disfrutes. Y hasta que nos volvamos a ver no te diré “adiós”, sino “hasta pronto”.

En estas fechas en las que todo el mundo se plantea diferentes propósitos, ¿qué te propones tú? ¿Alguna vez has elaborado uno de estos listados? ¿Y lo has cumplido? ¿Qué harías si tu semana tuviera ocho días? Compártelo con nosotros, y si te ha gustado este post (y, especialmente, si crees que puede ayudar a alguno de tus amigos), compártelo. Con suerte, para 2014, tendremos nuevos lectores y, con suerte, para 2014, escribiré más (y más a menudo) en el blog.

Hasta pronto.

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Reflexiones

La historia de Laura

Te presento a Laura. Laura es mi amiga, una buena amiga. Laura tiene 23 años. Le gusta viajar, conocer gente, aprender de otras culturas. Laura es inquieta, le encanta estar involucrada en diferentes proyectos al mismo tiempo. Le gusta la música, como a mí. Le gusta bailar… bueno, creo que eso no me gusta tanto…

También le gusta el marketing. Y la publicidad. Y los eventos. Si te descuidas, también le gusta la moda, el diseño, la restauración. Laura no tiene trabajo, y eso que lo está buscando. Laura es de las personas más capaces que conozco, pero aún no ha tenido suerte. Laura está triste. Dice que no tiene ningún “objetivo”, cree que no sabe qué quiere hacer con su vida. Tranquila, Laura. He llegado para salvarte, este post es para ti.

Ya era hora de escribir algo filosófico, melancólico, ingenuo, alegre, taciturno… (¿eh?) Algo tipo “yo a los veintitantos”, esas reflexiones efímeras que hacemos los jóvenes (¡¡sobre todo los bohemios!!). Y es que, últimamente, sólo veo divagaciones de este tipo. Admitámoslo, las cosas están muy mal, hay mucha crisis, mucho paro, mucha necesidad de “reinventarse”. Pero no sé lo que significa “reinventarse”. De hecho, me da pereza reinventarme, así que mejor me siento, y me paro, y entro en crisis. Como Laura.

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(Imagen: http://http://creativeduet.com)

Lo siento, tenía que poner una de estas frases. De hecho, había una foto muy chuli con unos pieses en la playa, pero esa me la guardo para Instagram. Al grano. Hace unos días leí un blog muy interesante que contaba la historia de Lucy (no Laura, pero podría serlo), una chica de mi generación (los 90), algo frustrada porque se había encontrado con una realidad diferente a la que le habían prometido, una inferior a sus expectativas, una en la que tendría que sacarse las castañas del fuego ella solita. El autor de ese blog le daba tres consejos a Lucy:

  1. Mantén tu ambición
  2. Deja de pensar que eres especial
  3. Olvídate del resto

La verdad es que estoy de acuerdo. Aunque no tanto. Si te digo la verdad, hasta hace unos meses pensaba que en el mundo únicamente existían dos tipos de personas: los rebeldes, soñadores, aventureros, que dejan su trabajo por hacer lo que siempre han soñado; y los aburridos, nada arriesgados, que se conforman con un salario fijo aunque no les guste su trabajo. Y claro, como te imaginarás, un buen bohemio tiene que ser de los primeros. Como Steve Jobs. Buen discurso aquel de Stanford, por cierto, me gustó mucho. Pero ayer escuché uno mejor:

Te recomiendo que veas los primeros 12 minutos. Es largo, lo sé. Pero MERECE LA PENA. Yo me quedo con una frase: “it’s an incredibly exciting thing this one meaningless life of yours”, y con las nueve lecciones que nos deja este peculiar personaje:

  1. you don’t have to have a dream
    No necesitas un sueño, tu vida no necesita un objetivo. Hay gente que lo tiene, de acuerdo, pero tú no lo necesitas. Esas personas, posiblemente, pasarán toda su vida trabajando por conseguirlo. O frustradas por no haberlo hecho. Tú, en cambio, puedes tener muchos pequeños sueños, objetivos a corto plazo. Plantéate micro-objetivos. Si miras demasiado lejos no verás las cosas bellas que tienes ahora, delante de tus ojos.
  2. don’t seek happiness
    No la busques, ella te encontrará a ti cuando estés haciendo esas cosas que te gustan. Ayuda a otros a conseguir su felicidad, puede que eso te acabe haciendo feliz a ti.
  3. remember, it’s all luck
    No eres consciente de la suerte que tienes. Por tu familia, tus amigos, tu educación. Incluso cuando crees no tener suerte, la tienes. Las cosas podrían haber salido peor, pero estás aquí, leyendo esto. Estás vivo. Disfrútalo.
  4. exercise!
    Cuida tu cuerpo. Te lo dice una de las personas más perezosas que vayas a conocer nunca. Ejercítalo, respétalo, será él quien te permita llegar a anciano y cuando sea “demasiado tarde” no querrás arrepentirte de todo lo que hiciste (o dejaste sin hacer).
  5. be hard on your opinions
    No seas cabezota, pero tampoco renuncies a tus opiniones. Compártelas, sé crítico, acepta las críticas. Abre tu mente a otras perspectivas, y ayuda a otros a comprender tu punto de vista. Si es tomando un buen capuccino, mejor.
  6. be a teacher, please, please, be a teacher
    Los profesores son las personas más admirables del mundo. No dejes de enseñar, y no dejes de aprender. No necesitas un uniforme, ni trabajar en una escuela. La vida te enseña, enseña lo que has aprendido y aprende de los demás.
  7. define yourself by what you love
    La vida es muy corta. No te avergüences de lo que te gusta, hazlo. Sonríe. Da las gracias.
  8. respect people with less power than you
    Hay una cosa que aprendí en el concurso de KPMG, y es que las empresas no las dirigen los jefes, sino las secretarias. Son ellas las que conocen a todo el mundo, las que te abren y cierran las puertas, las que se merecen tus buenas palabras.
  9. finally, don’t rush
    No necesitas saber ahora mismo qué vas a hacer con el resto de tu vida. No te agobies. La mayoría de gente que tenía claro qué quería hacer con su vida a los 20 acabó teniendo una crisis a los 50. No corras.

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En realidad existen tres tipos de personas. Los rebeldes y aventureros (1), los aburridos y conformistas (2), y los otros (3). Esos otros que siguen los nueve consejos anteriores, los que disfrutan de las pequeñas cosas sin agobiarse por el mañana, pero siendo conscientes de que tienen que hacer algo hoy. No se trata de dejarlo todo, la vida tiene un coste y hay que trabajar para poder pagar las facturas. Pero si vas a trabajar, hazlo en lo que te gusta. Y si no sabes qué es lo que te gusta, prueba diferentes cosas. La vida es corta, no te quedes con la duda. Prueba. Experimenta. Fracasa. Y vuelve a probar.

Es hora de ir terminando Laura. Pero hoy quiero terminar con una canción. Una canción que seguro conoces y has oído en la radio últimamente. Pero no quiero que la oigas, quiero que la escuches, que te quedes con la letra. Cierra los ojos, sube el volumen. Da igual la decisión que tomes hoy, no importa dónde estés mañana. Eres una buena persona Laura, y estoy seguro de que todo te saldrá bien. Hagas lo que hagas, todo saldrá bien.

Este post es para Laura. Aunque en realidad Laura no se llama Laura. Se llama María. O Javier. O Pablo. Laura soy yo. Tú eres Laura. Este post es para mí, que estoy empezando a trabajar. Y para ti, que aún estás buscando trabajo. O que ya lo tienes, pero no estás seguro de que sea lo que querías hacer. O para ti, que estás a punto de jubilarte y crees que has perdido toda tu vida. No la has perdido, la has empleado en hacer cosas, muchas cosas, que te han convertido en quien eres hoy. La pregunta es, ¿qué vas a hacer mañana?

Que tengas buena semana.

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Reflexiones

White shoes on the road

Haz planes, de cualquier tipo, y algo se interpondrá en tu camino. Ocurre siempre. Es más, estoy seguro de que a ti también te ha pasado. Te propones hacer una cosa y, por muy sencilla que sea, siempre sucede algo que hace que las cosas acaben mal. O acaben bien.

Hoy os quiero contar una historia con moraleja. Bueno, la moraleja me la he inventado yo, pero seguro que es una buena moraleja. Se trata de mi experiencia esta Semana Santa (2013). Como todos los años, yo tenía planeado descansar, tirarme en el sofá, ir a la playa, seguir descansando en el sofá… Éstas cosas que nos gusta hacer a los estudiantes cuando llegan las vacaciones. De hecho, este año había ido más allá : mis amigos y yo habíamos planeado un viaje a Cuba. Umm… Cuba… ¡El paraíso!

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(Imagen: http://tweakyourbiz.com)

Pero, como digo, siempre pasa algo que hace que tus planes cambien a última hora. Apunta, ésta es mi moraleja: todo ocurre por algo, sé feliz. En efecto, todo ocurre por algún motivo, todo tiene una explicación. Aunque no la conozcamos. Puede sonar a tópico, a sacado de un libro de autoayuda, pero supongo que al final es verdad. Os contaré mi historia de forma escalonada, en tres fases. ¿Preparados? ¡Allá vamos!

(1) Todo ocurre por algo. No te agobies.

Hace un par de meses, a finales de enero o comienzos de febrero, me surgió la oportunidad de participar en un concurso internacional de consultoría organizado por la empresa KPMG. El año pasado participé en uno de marketing, el L’Oréal Brandstorm 2012, y mi equipo se clasificó en la segunda posición en la final nacional. Hace tres años participé en otro similar, organizado por Procter & Gamble, y logramos superar varias fases sin haber estudiado aún ninguna asignatura de marketing en la universidad. Pero éste era diferente.

Aun tratándose de consultoría y no de marketing (mi pasión, a lo que me gustaría dedicarme en el día de mañana), me pareció una oportunidad interesante para trabajar con un equipo diferente y, sobre todo, aprender. Digo “diferente” porque ninguno de los otros tres integrantes del equipo había cursado mi especialidad, pero les conocía desde hacía años y teníamos muy buena relación. Quizás fue, entre otras cosas, esa buena relación la que nos dio fuerza como equipo y nos permitió clasificarnos para la final nacional tras una ronda previa universitaria.

Y así, casi sin pretenderlo, nos plantamos en Madrid. Allí coincidimos con finalistas de universidades como Carlos III, Icade, Esade, Universidad de Navarra, CEU y Pompeu Fabra. Por explicar muy brevemente de qué trata el concurso, nuestra misión era recibir un caso práctico (real) de una determinada empresa, analizar su situación y posibles problemas, pensar en diferentes estrategias para solucionarlos y presentarlas a un jurado compuesto por socios de la firma. Todo esto en inglés, y en tan sólo 3 horas.

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(Imagen: http://www.kpmg.com)

Si se me permite añadir, y para darle más emoción al asunto, nuestra universidad (que es muy fuerte y prestigiosa en muchas otras cosas), no nos había preparado para enfrentarnos a un business case a lo largo de la carrera, a diferencia de otras universidades que iban algo mejor formadas y enfocadas a solucionar los casos basándose en los datos numéricos proporcionados. Pero utilizamos esa debilidad para hacernos fuertes, y planteamos una solución mucho más arriesgada y creativa que el resto. Y parece ser que al jurado le convenció. Por primera vez en la historia de este concurso, la Universidad de Deusto se clasificaba para la final internacional del KPMG International Case Competition. Y yo tenía la suerte de ser parte de ello.

Hasta ahí, todo genial. Por fin, a la tercera, conseguía clasificarme para la final internacional de un concurso universitario. ¡Lo mío me había costado! Pero de repente, junto con el entusiasmo de la noticia y la alegría en el cuerpo, llegaron el nerviosismo y los sudores fríos. Una semana antes de la final nacional había recibido una mala noticia : la final internacional era en Semana Santa, coincidiendo con el viaje que había planeado con mis amigos a Cuba… ¿Qué podía hacer? ¿Olvidarme del concurso y no presentarme en Madrid? ¿Dejar de lado a mi equipo y garantizar el viaje con mis amigos? No lo tenía nada claro.

Una compañera de equipo, y buena amiga he de admitir, me dio un consejo que nunca olvidaré: “tranquilo, no te agobies, no pienses en un problema que no tienes aún”. Y tenía razón. No tenía sentido agobiarme, si me había apuntado al concurso era para disfrutar. Las cosas ocurren por algo, no tiene sentido anticipar sucesos ni agobiarse. Una vez ganamos la fase nacional me replanteé la situación y dejé de verlo como un problema para comprender que en realidad era una oportunidad única. Siempre podría volver a Cuba, con otros amigos o con mi familia, pero ser miembro del primer equipo de mi universidad que representaba a España en una final internacional de este concurso… eso, y cada día soy más consciente de ello, no se repetiría nunca.

(2) Todo ocurre por algo. Disfruta del momento.

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Os presento a Alex, Katrin y Gabriela, mis tres compañeros de viaje, aquellos con los que he tenido la oportunidad de disfrutar de esta inolvidable experiencia. Compartimos foto con June, en el centro, que lejos de ser una mera representante de la universidad ha sido una mentora para nosotros, como una hermana mayor, compartiendo los buenos y malos momentos y dándonos fuerza a cada minuto que pasaba. Y de fondo, el Hotel Palace de Madrid. Es cierto, no tuvimos la suerte de viajar a China, ni Nueva Zelanda… ya que la final internacional se celebraba este año en España. Pero, especialmente por este motivo, fuimos un equipo anfitrión admirable. Y si no te lo crees, mira el vídeo de bienvenida que preparamos para el concurso (cómo no, fardando de vivir en la capital del mundo):

Una vez en la final internacional estaba claro lo que teníamos que hacer : disfrutar del momento. En entradas anteriores he comentado que le Erasmus en Finlandia ha sido, sin duda, una de las mejores experiencias de mi vida. Pues bien, estos cinco días en Madrid, compartidos con estudiantes de 23 países (Noruega, Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, Irlanda, Canadá, EEUU, Brasil, Rusia, Australia, Islas Caimán, Turquía…) han sido como un breve Erasmus. Hemos conocido a gente de todo el mundo, personas increíbles con las que mantenemos contacto y buenos amigos con los que esperemos encontrarnos en un futuro.

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Hemos conocido también a socios internacionales de KPMG, teniendo acceso a muy distintas culturas organizativas, así como a recruiters de todo el mundo (siendo esto una clara oportunidad para nosotros). Como si de un máster concentrado se tratase, hemos aprendido al ver presentar a compañeros de otros países, tomando notas para futuras generaciones de la universidad. Pero sobre todo aprendiendo para nuestro futuro (no tan lejano) personal y profesional. Y es que en cinco días hemos puesto en común diferentes sistemas educativos, distintas culturas… pero, sobre todo, un mismo objetivo. Las cosas ocurren por algo, disfrutemos del momento. Ya que puede que nunca vuelva a ocurrir.

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(3) Todo ocurre por algo. Ten paciencia.

Está claro que, si has seguido leyendo hasta aquí, ¡paciencia tienes y mucha! Durante estos días en Madrid comprobé la importancia de ser paciente y no tirar la toalla. Estando en Helsinki, allá por noviembre, comencé a aplicar a varios procesos de selección. Me licencio en julio, y me gustaría terminar la carrera con una oferta de trabajo. Pero viendo como están las cosas… además, en marketing, todo va mucho más lento. Desde que empecé a aplicar hacía 6 meses sólo había recibido respuestas negativas, bien inmediatas o bien tras haber avanzado algunas fases en los procesos de selección. Pero negativas al fin y al cabo. Y esto, para un estudiante sin experiencia, no resultaba muy motivador…

Pero estando en Madrid, nada más terminar una presentación, recibí una llamada de una importante empresa internacional de distribución de bebidas. Y pocos días después me contactaron de la que quizás sea la principal compañía cosmética del mundo. No eran ofertas laborales, sino ofertas para realizar una entrevista, pero ya íbamos avanzando. Parece que, tras esperar, todo había dado sus frutos.  Y es que todo ocurre por algo, en el momento adecuado, y la paciencia ha de ser lo último que se pierde.

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KPMG Final ICC

Sin duda, ha sido una experiencia única y me alegro de aquella decisión que tome de mantenerme fiel a mi equipo. Está claro, en toda decisión existe un coste de oportunidad: ¿qué hubiera pasado si hubiera ido a Cuba? ¿Qué hubiera ganado con el viaje? ¿Y qué hubiera perdido? La verdad, no merece la pena pensar en ello, hoy sólo veo los beneficios de mi decisión. Y cada día los veo en más sitios: todos los medios de comunicación cubrieron el evento (el país, el mundo, abc, el economista, cinco días, europapress, antena 3 …). Ha sido, como ves, ¡una locura! Me llevo la lección más que aprendida: todo ocurre por algo, te recomiendo ser feliz.

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Ahora es tu turno. Como siempre, me gustaría saber algo más de ti. ¿Te ha ocurrido alguna vez que, aun teniendo otros planes, todo diera un vuelco y cambiara por completo? ¿Cómo acabó tu aventura? ¿Crees en el destino o eres de los que defienden las coincidencias? Si te ha gustado esta historia, o si te has sentido identificado/a, compártela con tus amigos/as en tu red social preferida. Muchas gracias por tu tiempo y… ¡hasta pronto!

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Reflexiones

crowdfunding

La semana pasada presentábamos el concepto de crowdfunding (realización de proyectos mediante multitud de pequeñas aportaciones).  Comentamos varios usos para este método de financiación, desde la grabación de discos o producción de películas hasta el soporte de costes de campañas políticas, subvención de iniciativas populares o colaboración en proyectos de acción social. Hoy nos quedamos con éste último.

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(Imagen: http://3.bp.blogspot.com)

Quizás ya hayas oído hablar de la banca ética, una banca alternativa con dos objetivos principales:

  1. Financiar actividades cuyo impacto social sea “transformador” (proyectos sociales, ecológicos y culturales).
  2. Posibilitar que la ciudadanía apoye con sus ahorros dichas actividades. 

Se cree que la banca ética surgió en Estados Unidos, tras la sucesión de varios escándalos políticos y conflictos especulativos en la banca privada, que buscando maximizar el beneficio financiaba proyectos de armamento o destrucción del medio ambiente de los que los inversores carecían de conocimiento. Como un movimiento de conciencia social, ésta buscaba que el dinero depositado se invirtiese en proyectos sostenibles (tanto en la propia sociedad como en los países en vías de desarrollo).

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(Imagen: www.ecobierzo.com)

En 1976 se funda el Banco Grameen (Bangladesh), el primer banco del mundo en conceder microcréditos (pequeños préstamos ofrecidos a personas sin recursos para poder emprender sus proyectos y devolver así este dinero con los resultados de su negocio). Este concepto, halagado por unos y criticado por otros, se ha extendido a otros países de la India, África y Latinoamérica. (Si te interesa, puedes leer algo más al respecto en wikipedia.)

En esta línea nace Kiva (2005), una organización no lucrativa de origen americano que permite el préstamo de dinero a pequeñas empresas o emprendedores locales en países en vías de desarrollo a través de Internet. Cada usuario, a través de su página web, puede elegir a qué proyecto quiere donar sus ahorros, y en qué cuantía (mínimo 25 dólares), con la certeza de que en un breve plazo de tiempo obtendrá el retorno de su inversión (hasta la fecha, la tasa de retorno es del 99,02%). Os dejo un breve vídeo que explica el sencillo sistema de donación, no dejéis de visitar su página web:

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Conocí esta empresa a través de un amigo que, tras dejar su trabajo, decidió irse de voluntario durante cuatro meses al Salvador. De la mano de Kiva, colaboró con entidades locales de microcréditos. Pero su aventura no terminó ahí. Tras algo más de un mes en Ghana, actualmente se encuentra en Togo. Me gustaría recomendaros su blog (Dreamfins), en el que podréis seguir sus aventuras y “desventuras”, pero sobre todo en el que podréis colaborar con su proyecto y compartir sus experiencias en las redes sociales.

Estoy seguro de que muchos de vosotr@s conocíais ya este proyecto, por eso quiero introducir algo nuevo en este post. Ahí va.

Hace un par de años, mientras me encontraba en un curso en Nueva York, tuve la oportunidad de realizar un pequeño proyecto para Charity:Water, una ONG americana que busca conseguir agua potable para millones de personas en todo el mundo. Y es que algo que parece tan sencillo como abrir el grifo y servirse un vaso de agua no es posible en muchos países de Latinoamérica, África Subsahariana y el Sudeste Asiático. El agua, la principal fuente de vida que conocemos, es también una importante causa de muerte en todo el mundo. Con un vídeo lo vais a entender mejor:

Como veis, no se trata únicamente del agua, si no de dar a todas estas personas una oportunidad de tener una vida sana, ir a la escuela, trabajar y cuidar de su familia. Y es que el agua lo cambia todo. Pero, ¿qué relación tiene esto con el crowdfunding? Todo. Charity:Water ofrece distintos sistemas de colaboración: desde donativos anónimos, colaboración en proyectos ajenos o creación de proyectos propios en los que familiares y amigos colaboran con diferentes cantidades para abrir, por ejemplo, un pozo en un pequeño poblado de África. Esto es, crowdfunding. De hecho, mira que otra cosa puedes hacer…

¿Quieres ser voluntario? ¡También puedes! Pero, espera, no hace falta irse muy lejos. Charity:Water no quiere enviar a nadie lejos de su casa,  necesita que extendamos su mensaje aquí, en nuestra ciudad, en nuestra escuela o universidad. Yo lo estoy haciendo ahora, con este post. Me gustaría que entres en su página web y seas tú el que indague. Quizás quieras colaborar o iniciar tu propio proyecto. Yo, de hecho, creo que ya tengo uno en mente.

¿Qué opinas? Es útil el crowdfunding, ¿verdad? ¿Conoces alguna organización similar a Kiva? ¿Habías oído la historia de Juan? Y lo de mi cumpleaños… venga, ¡anímate! Me harás ese regalo, ¿no? ¡Eso espero! De momento, ya sabes lo que toca. Si te ha gustado este post, cuéntaselo a tus amigos con cualquiera de los botones de ahí abajo. Este es uno de los que merece la pena compartir. ¡Hasta pronto!

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Reflexiones

Crowdfunding

El crowdfunding, o crowdfinancing, deriva del concepto de crowdsourcing (un individuo o empresa realiza una tarea gracias a la colaboración de otros agentes externos). Menudo trabalenguas… Espera, volvemos a empezar.

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(Imagen: http://www.dobleo.com)

El crowdfunding es, explicado de manera sencilla, la realización de una actividad mediante la aportación económica de muchos individuos ajenos al proyecto, entendiéndose que reciben algo a cambio de esta colaboración. Es, al fin y al cabo, un proyecto de macro financiación. Es como si yo quiero comprarme una casa y pido a todos mis amigos que me echen una mano (que se rasquen el bolsillo). Supongo que tendré que invitarles a una fiesta de inauguración, o dejarles las llaves un fin de semana… Algo así.

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(Imagen: http://venturevillage.eu)

¿Todavía no lo has entendido? Espera, estoy seguro de que con este vídeo no te quedará ninguna duda:

La pregunta es: y esto, ¿para qué sirve? Para MUCHAS cosas. Desde la financiación de campañas políticas, creación de start-ups, reacción ante desastres naturales (el mítico sms que todos hemos mandado), iniciativas de periodismo popular, proyectos de acción social… Pero, la que más me gusta y de la que os quiero hablar hoy: la financiación de proyectos culturales (y, en especial, la financiación de proyectos musicales).

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(Imagen: http://www.todo-music.com)

En el ámbito internacional, el grupo de rock británico Marillion se ha colgado la medalla de pioneros en este ámbito. Pero lo que le ocurrió a este grupo es, por lo menos, “peculiar”. Sin pedirlo ni buscarlo, fueron sus fans los que, mediante una campaña de internet, recaudaron al rededor de 60.000 dólares. La banda, que desconocía esta iniciativa, pudo realizar un tour a través de los Estados Unidos con esta recaudación. De hecho, le gustó tanto la idea (a quién no le gustaría) que ha utilizado este método para grabar sus álbumes desde 2001 hasta la actualidad.

Pero puede que el grupo Marillion no fuera el primero en beneficiarse de esta técnica. En España, algunos años antes (1989), el grupo Extremoduro financió su primer disco de este modo:

(…) se nos ocurrió una locura que fue empezar a vender el disco antes de hacerle, ¿no?, pa sacar perras pa hacerle (…) Entonces, con eso sacamos 250.000 pesetas y con eso nos vinimos a Madrid a un estudio a grabarlo.

La compañía estadounidense ArtistShare (2000) es considerada la primera página web destinada al crowfunding musical. Muchas otras vendrían después (Pledgie, Sellaband…) aunque la más exitosa parece haber sido Kickstarter (2009), que no se dedica únicamente a la música, sino también al cine. De hecho, este mismo año 2013 un cortometraje documental realizado con el apoyo de esta última ha ganado un Oscar. Me refiero a “Inocente”, la historia de una joven sin papeles que no renunciará a su sueño de ser artista.

Parece ser que existen nuevos modelos de financiación de proyectos en los que nosotros, los fans, decidimos si queremos entregarles nuestro apoyo o no, y en qué medida queremos hacerlo. Puede que pienses que estas cosas sólo ocurren en Estados Unidos pero, por suerte, también existen iniciativas similares en nuestro país. Me refiero a Verkami, Goteo y Lánzanos. Éstas no se ciñen al mundo de la música, sino que van desde la financiación de grabaciones discográficas hasta proyectos de investigación sobre el Alzheimer. Y a mí, sinceramente, en proyectos como éste último no me importaría participar.

Si estás interesado en conocer más acerca de esta técnica, o si quieres colaborar en algún proyecto concreto, pincha en este enlace para descubrir algunas de las organizaciones que realizan crowdfunding en España. La semana que viene realizaré otro post en continuación a este tema: “Crowdfunding, cambiando el mundo”. Pero eso será la semana que viene.

Quiero cerrar esta entrada con un vídeo que me ha hecho pensar. Para los que no le conozcáis, Amanda Palmer era la vocalista del grupo The Dresden Dolls (un género musical que me cuesta identificar, pero que wikipedia categoriza como cabaret punk brechtiano). No me preguntes, no tengo ni idea de lo que significa. Lo que sí sé es que Amanda sabe de lo que habla, y es que a lo largo de su carrera profesional se ha dado cuenta de que los éxitos se consiguen “pidiendo”, y no obligando a nadie a pagar. La sonrisa y la flor también funcionan.

Mi pregunta es, ¿y tú? ¿Cogerías esa flor? ¿Qué opinas acerca del crowdfunding? ¿Crees que puede ayudar a la industria musical o lo ves inviable? ¿Qué otras soluciones encuentras al futuro de la música? Me interesa tu opinión y, si te ha parecido interesante este post, ya sabes… ¡a compartirlo!

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